Sunday, 13 April 2014

Nuevas metas

Resumen del partido de ayer


Predecir a ocho jornadas del final del Campeonato hasta donde puede llegar este Tenerife es un riesgo inasumible. Durante 34 semanas ha ido superándose y no se atisba el techo de un equipo capaz de sumar cuatro puntos de seis posibles en dos visitas consecutivas ante los dos primeros de la clasificación de Segunda. Los tres de ayer en Ipurúa sí confirman al menos su candidatura a todo. Con 51 puntos, la permanencia es virtual y su posición en "play-off" estable. Pero es que ahora el ascenso directo está a solo cuatro puntos. Y no fue fácil de conseguir el triunfo de ayer ante el Éibar. Después de trabajar e insistir durante toda la semana en la peligrosidad del rival en las acciones a balón parado, la primera que ejecutó fue gol. Bóveda cabeceó solo delante de Roberto ante la pasividad de la defensa insular (7'). Y eso que no había salido mal plantado el equipo blanquiazul, pero sufrió un revés por una falta de respuesta individual. Primero de Édgar, que cometió una falta innecesaria. Luego de Bruno, que no reaccionó cuando el rematador se dirigía al balón. No fueron los únicos porque Moyano falló casi todos sus pases en la primera media hora de partido y Juanjo se desquició recordándole a Nano que su posición era la banda izquierda y no la delantera. Motivos suficientes para la preocupación. Porque el Éibar nada hizo para adelantarse. Ni siquiera creó una sola ocasión clara antes del descanso. Solo aprovechó la estrategia y vivió de las rentas. Tanto que entregó la posesión a su rival. Y como la idea inicial no era precisamente la de "amasar" el balón, le costó asumir la iniciativa con la naturalidad que le correspondía. Con un mediocentro más sobre el terreno de juego había resuelto Álvaro Cervera la ausencia de Ayoze Pérez del once. Quique Rivero entró para jugar a la espalda de Aitor Sanz y Ricardo. El objetivo era doble: tener mejor salida de balón y adelantar la presión para dificultar la salida del conjunto vasco. Pero todo cambió a raíz del 1-0. Es verdad que a falta de cinco minutos para el receso pudo llegar el empate. Fue en un saque de banda que prolongó Juanjo de cabeza y que Édgar estrelló en el cuerpo de su compañero Nano. La afición de Ipurúa respiró aliviada. Cuesta pensar que el segundo y el séptimo de Segunda ofrecieran un bagaje tan pobre en ataque en ese tramo. De hecho, solo hubo otros dos tiros, uno de Aitor Sanz (4') y otro de Yuri (22'), ambos desde fuera del área, que no encontraron portería. Algo tenía que hacer Cervera para mejorar el panorama, pero no recurrió de salida a su banquillo en la segunda parte. El fútbol iba a devolverle a su plan inicial sin necesidad de retocar el once. Como el Éibar, su equipo empató a balón parado en el minuto seis de la segunda parte. Bruno cabeceó a la red la falta lanzada por Ayoze Díaz y devolvió el encuentro a su origen. El Éibar se desesperó porque vio los caminos hacia Roberto cerrados y empezó a precipitarse. En una pérdida de balón, Carlos Ruiz lanzó un contragolpe que iba a resultar letal. La resolución de la jugada fue increíble. Aridane recibió en el vértice izquierdo del área e intentó uno de esos disparos que tantas veces manda a las nubes. Ayer no. El balón superó a Irureta y se alojó en las redes de su portería por la misma escuadra izquierda ante la mirada de incredulidad del delantero grancanario y de sus compañeros. Un golazo para darle la vuelta a un partido que significa algo más que tres puntos. La lesión de Bóveda y la expulsión de Yuri allanaron el camino de los blanquiazules. Para entonces, Garitano había introducido a Urko Vera y había mandado a lanzar pelotazos. En uno, casi por casualidad, pudo marcar Arruabarrena (93').

http://eldia.es/2014-04-14/deportes/deportes5.htm

La postal del final del partido vale más que mil palabras. Los jugadores abrazándose como si el triunfo valiese un título, la satisfacción dibujada en los rostros aún cansados por el esfuerzo titánico de ganar al Éibar en su cancha, el vestuario esperando la fiesta de este grupo de héroes, el Tenerife hecho una piña, la felicidad convertida en un estado de ánimo permanente. El candidato a pasarlas canutas se erige en un aspirante a todo sin que tal definición requiera de apostillas, asteriscos o paréntesis. Rebasada la barrera de los 50 puntos presuntamente necesarios para la permanencia y traducida ya la temporada en éxito, no parece que haya límites para este Tenerife pletórico y creciente. Ni el tiempo que falta (ocho puntos) ni la distancia (cuatro puntos) que ahora le separa de los mejores. Las sensaciones, indescriptibles, son aún más felices que la situación casi idílica de un proyecto concebido para la permanencia. Llegados a este punto, nadie llamará iluso ni mentecato al que pronostique que, ahora sí, este grupo desprende olor a éxito. O a ascenso, como mejor se entienda.

http://www.laopinion.es/deportes/2014/04/14/tenerife-huele-ascenso/536829.html

Quedan ocho finales y curiosamente los dos equipos canarios comparten el mismo objetivo, a pesar de la abrumadora diferencia de presupuesto que manejan uno y otro. Y encima de por medio se jugará un derbi que tendrá sabor a final. Se jugará en el estadio de Gran Canaria el fin de semana del 10-11 de mayo y una victoria de los visitantes, si se mantuviesen las distancias actuales, provocaría que los tinerfeñistas superasen al eterno rival en la clasificación. Un duro golpe asestado en la línea de flotación amarilla.

http://www.diariodeavisos.com/2014/04/play-off-ascenso-directo-nuevas-metas/

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